Discursos y Declaraciones
"Cómo Enfrentar los Retos Generacionales del Cambio Climático del Globo"
Columna por el Embajador James M. Derham
Guatemala, 30 de Septiembre de 2007
Los días 27 y 28 de septiembre, en la ciudad de Washington, Estados Unidos será el anfitrión para la Reunión de las Principales Economías sobre la Seguridad Energética y el Cambio de Clima, una iniciativa basada en la premisa fundamental de que el cambio climático es un reto generacional que precisa de una respuesta global.
Esta es la primera de una serie de reuniones, que incluirá a 17 de las principales economías del mundo -- desarrolladas y en vías de desarrollo -- y a las Naciones Unidas. Combinados, todos los países participantes, representan alrededor del 85 por ciento de la economía global y un 80 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono del mundo.
Esta nueva iniciativa internacional fue apoyada por los líderes del G-8 en el mes de junio, y por los 21 líderes de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Sydney, Australia, a principios de este mes. La Reunión de las Principales Economías, que se llevará a cabo a finales de esta semana, impulsará esa iniciativa.
El proceso de la Reunión de las Principales Economías apoyará las pláticas de las Naciones Unidas sobre el clima al juntar a las principales economías para que desarrollen consensos sobre elementos claves para una nueva estructura sobre el cambio climático. Un acuerdo entre las principales economías beneficiará a todas las naciones y contribuirá a un nuevo acuerdo global bajo la Convención de la Estructura de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2009.
Ya existe un acuerdo internacional que para tratar el cambio climático se requiere de una combinación de acciones que protejan el medio ambiente, fomenten el crecimiento económico y afiancen la seguridad energética. Asimismo, existe un reconocimiento común entre naciones de que el cambio climático es un reto complejo y a largo plazo. Las naciones alrededor del mundo ya están trabajando en sociedad para encontrar las soluciones tecnológicas para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero en nuestra atmósfera.
Nuestra meta para la reunión de esta semana es impulsar un proceso por medio del cual las principales economías, a finales del año 2008, acordarán sobre los elementos claves para una estructura posterior al año 2012, incluyendo una meta global a largo plazo y metas definidas a nivel nacional a mediano plazo.
Esperamos poner especial énfasis en la forma en que las principales economías pueden, en cercana cooperación con el sector privado, acelerar el desarrollo y despliegue de tecnologías limpias – un componente crítico para un enfoque global efectivo que reduzca las emisiones de gases con efecto invernadero.
Elaboraremos programas de trabajo para sectores claves, tales como el carbón avanzado y el transporte, y acordaremos fortalecer los informes sobre emisiones y armonizar la forma en que mediremos nuestras reducciones a nivel corporativo.
Durante la reunión, discutiremos las actividades de cada nación relacionadas con seguridad energética y el cambio del clima, trabajaremos todas las oportunidades y prioridades para el progreso después del año 2012, identificaremos las urgentes necesidades para la investigación y el desarrollo de tecnologías para energía limpia, además identificaremos las áreas para colaborar.
El sector privado y las organizaciones no gubernamentales participarán en la reunión. Esperamos que nos informen sobre los retos que enfrentan, las tecnologías que tienen disponibles, las tecnologías en desarrollo, y cómo enfrentar los desafíos para el financiamiento.
Una estructura posterior al año 2012 debería de comprometer significativamente a todos los países y reconocer la diversidad de soluciones y planteamientos que tomarán las naciones, basadas en sus necesidades y recursos, para combatir el cambio climático. En vez de un planteamiento “único”, abogamos por flexibilidad, innovación y trabajo de grupo a escala global.
Si las principales economías del mundo pueden ponerse de acuerdo sobre el procedimiento, ese consenso podría acelerar las posibilidades de un acuerdo más amplio a través de las Naciones Unidas, y sobre el tipo de compromiso global sustentable que se necesitaría – de parte de las naciones desarrolladas y en vías de desarrollo – para proteger y administrar el frágil balance del planeta para esta generación y las generaciones venideras.
Columna publicada en Prensa Libre el 30 de Septiembre de 2007