Discursos
Embajador Stephen McFarland Dicta Lección Inaugural en Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala
Guatemala, 28 de julio de 2009
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El Embajador Stephen McFarland recibe certificado de agradecimiento por parte del Lic. Walter Mazariegos, Decano de la Facultad de Humanidades. |
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Muy buenas tardes.
Es un honor y un gran placer estar en esta histórica Universidad con ustedes. El tema que me han pedido abordar es “La importancia de la educación superior universitaria en el desarrollo de los EE.UU., y el papel de la misma en el desarrollo de países como Guatemala.” Quisiera señalar, sin embargo, que el subtexto de este encuentro—la primera exposición por un embajador de los EE.UU. en la Universidad de San Carlos en décadas – es, como dijo el señor decano Mazariegos: “Cómo mejorar los mecanismos de comunicación entre nuestros dos países y nuestros dos pueblos."
Comienzo con decir que no hay una perspectiva sino muchas. Les voy a ofrecer la mía, y espero que sirva como punto de partida para una discusión más amplia.
Una tesis central – la podemos debatir después – es que la educación superior es un reflejo de la sociedad, o partes de ella, y a la vez es una cuna de ideas, de propuestas, y acciones para modificar la sociedad, a veces radicalmente.
Vamos a ver cómo evolucionó la educación universitaria en los EE.UU.
Habían nueve universidades antes de nuestra independencia. Todos tenían orígenes religiosos; ninguna era estatal. Sus metas eran formar a los nuevos clérigos, abogados, y líderes políticos. También había bastante efervescencia intelectual: la ilustración europea; la muy relativa apertura política inglesa desde finales del siglo 17; y todo el debate en pro y en contra de la independencia. Luego, el debate sobre la construcción del nuevo esquema político de este flamante país. Sin embargo, toda esta efervescencia intelectual la disfrutaba un grupo muy reducido: hombres, descendientes de europeos, y relativamente prósperos.
Así que vemos un ejemplo de lo que mencioné antes: las universidades reflejan a sus sociedades, y reflejan no sólo las cosas positivas sino también las injusticias que existen en ellas. Sin embargo, las universidades aún cuando el resto de la sociedad sea bastante conservador, pueden propiciar ideas y acciones que directa o indirectamente modifican las bases de la sociedad.
En el caso de los EE.UU., un ejemplo importantísimo fue la creación de las universidades estatales; una de las primeras y las mejores fue la Universidad de Virginia, fundada por Thomas Jefferson. Es importante recordar que las universidades estatales son de los estados individuales, no del gobierno central. Esto ha producido bastante variedad tanto en la calidad educativa como en los diferentes enfoques que los distintos estados les han dado a sus universidades.
En el siglo 19 surgieron bastantes universidades nuevas. En gran parte fueron producto de cinco transformaciones sociales:
- La expansión hacia el oeste, que generó una necesidad de cada vez más profesionales; muchos estados nuevos crearon, de una forma descentralizada, universidades enfocadas en la producción agrícola o industrial, o en la formación de maestros (dos de mis abuelos estudiaron en una de estas universidades para formar maestros).
- La revolución industrial, que generó demanda no sólo de ingenieros y otros profesionales, sino también de científicos e investigadores.
- La guerra civil, que abolió la esclavitud y comenzó una nueva etapa de oportunidades – muchas veces ignoradas en la práctica – para la población afroamericana, generalmente universidades segregadas.
- Un proceso muy paulatino de acceso a la educación universitaria para las mujeres, generalmente a través de universidades sólo para mujeres.
- Muy ligado al desarrollo económico e industrial, y al creciente apoyo a la educación básica y la alfabetización, el mito de la superación individual, el ascenso social, a través de la educación formal. (He sido testigo del poder de este mito universal, hablando con campesinos indígenas en el Perú y Bolivia, en Iraq, y en mi propio estado de Texas.)
En el siglo 20 las universidades proliferan en los EE.UU. Actualmente, hay más de 5,000, con una población estudiantil de más de 14 millones. La expansión industrial, sobre todo después de la segunda guerra mundial; las leyes para subsidiar los estudios de los veteranos de guerra; la migración de grandes cantidades de profesores y estudiantes del extranjero, muchos de ellos exiliados; cada vez hay más apertura hacia las minorías y hacia las mujeres en las carreras profesionales, y por ende en las universidades; y la creación de universidades con carreras de sólo dos años. Estos factores expandieron la población universitaria enormemente, e hicieron que las universidades fuesen un factor importante en la vida económica, social, y política de los EE.UU.
Vale la pena notar que hace poco, el Presidente Obama anunció una política para incrementar en cinco millones los graduados de los programas profesionales de dos años, como parte de su programa de reactivación y de transformación económica de los EE.UU. Esto subraya la importancia de la educación superior, y de las carreras técnicas en nuestro desarrollo económico.
¿Cuál es, y cuál podría ser el papel de la educación superior en países como Guatemala? Esta es la segunda parte de mi intervención. Debo reiterar que no soy especialista en la educación, tampoco soy experto en la historia de Guatemala. Primero, creo que sería importante tener en cuenta las diferencias entre los dos países, no sólo en términos de historia política, económica, y social, sino también del desarrollo de las universidades.
Considero que las universidades en Guatemala, igual que en otros países del continente, sobre todo las estatales, han tenido un perfil político muchísimo más alto que en los EE.UU. Asimismo, ésto se debe en gran parte a que por muchísimos años las universidades fueron uno de los pocos espacios no dominados por gobiernos autoritarios de estados centralistas. La huelga universitaria de Córdoba, Argentina en 1918 fue el primer paso para conseguir la autonomía universitaria en la mayoría de América Latina. En Guatemala, las manifestaciones de la AEU fueron claves para que cayera Ubico. También hay que señalar que en América Latina, el profesor universitario gozaba de mucho prestigio; en parte por ser profesor es que el Dr. Arévalo llega al poder. Las corrientes de izquierda que llegaron durante los 60 y 70 tuvieron su máxima expresión en muchos países en las universidades; esta expresión también fue correspondida a la vez con una cruel represión en muchos países, incluyendo Guatemala (y de la cual EE.UU. no se distanció en esa época como debía). La experiencia política de las universidades de los EE.UU. en los 60, por más que hizo noticias en aquel entonces, fue poca comparada con la de Latinoamericana.
Otra diferencia es que las universidades en Guatemala, y sobre todo la de San Carlos, tienen un papel político expreso. Según la Constitucion, estas participarán en la selección de muchas autoridades del estado, actualmente juegan un rol clave en la selección de los nuevos magistrados. De igual forma, los estudiantes tienen una importancia política con las manifestaciones, el apoyo a grupos políticos, y por supuesto, hablando de la San Carlos, la Huelga de Dolores que ya es tradición y dice la verdad al poder a través de la burla, y que representa a los que no tienen voz.
Teniendo esto en cuenta, vamos a repasar la coyuntura actual que enfrenta Guatemala.
Por el lado positivo, existe un consenso bastante amplio sobre la democracia, los derechos humanos, la necesidad de una economía de mercado, pero regulada, y algún consenso sobre la justicia social. En cuanto al exterior, Guatemala goza buenas relaciones con sus vecinos, y tiene una relación tanto buena como compleja con los EE.UU.; una relación que incluye no sólo acuerdos comerciales y de seguridad, sino también incluye la discusión sobre la presencia del 10 por ciento de la población guatemalteca en los EE.UU., lo cual ha creado una infinidad de conexiones entre nuestros dos pueblos.
En cuanto a los retos, existen varios en el frente externo y en el frente interno.
En el frente externo los retos son: la recesión mundial, la crisis climática, las presiones energéticas; y la creciente presencia de carteles de droga extranjeros que ejercen control sobre partes de Guatemala.
En cuanto a lo interno, los retos son más complejos aún:
--la pobreza, la pobreza extrema, y la exclusión;
--la falta de seguridad;
--la impunidad y la debilidad del sistema de justicia, igual que otras instituciones del estado;
--la falta de consenso sobre una visión de país y valores de la sociedad.
¿Qué podrían hacer las universidades ante esta situación? Ofrezco estos comentarios sobre la misión educativa, la misión social, y la misión política de las universidades:
1. Las universidades, sobre todo la San Carlos, tienen la posibilidad de reformar el sistema de justicia. El rector de la universidad, igual que el decano de la facultad de derecho, tiene un papel importantísimo en la selección de los nuevos magistrados. Sé que la Asociación de Estudiantes Universitarios, igual que el resto del Consejo Superior Universitario, están trabajando para acompañar el proceso de las comisiones de postulación.
2. Considerar cómo podrían la universidades incidir más en los debates sobre la seguridad, incluyendo la formación académica de los policías y de los demás actores en la justicia. Por ejemplo, en los EE.UU., muchos de los policías han cursado entre dos y cuatro años de la universidad, y muchos tienen licenciaturas o diplomados en criminalística.
3. Considerar conjuntamente con los demás miembros de la sociedad civil cómo podrían impulsar algunos consensos mínimos sobre la visión de país de Guatemala, y así romper algunas de las brechas entre clases y entre etnias.
4. Trabajar con el estado y con el sector privado acerca de cómo preparar a Guatemala para los retos de la transformación económica mundial; la crisis climática; y las demandas energéticas del futuro.
5. Asegurar que una educación de calidad sea accesible a todos. Tuve una experiencia inolvidable el año pasado cuando fui al acto de graduación de la Universidad del Valle –Altiplano, en Sololá; había graduandos que no sólo eran los primeros de sus familias, sino de todo su pueblo. Las universidades aquí, como en los EE.UU., tienen una doble responsabilidad: primero, asegurar que las plazas para estudiantes y para profesores sean distribuidas equitativamente; segundo, trabajar para que la educación primaria y secundaria sea más universal y de buena calidad.
Voy a terminar con una observación un poco cautelar. Hace dos años, estaba en una reunión de un flamante concejo municipal en una provincia de Iraq. Llegaron las autoridades de la capital para anunciar que un miembro del concejo – que había ayudado mucho con sus compañeros a restablecer la autoridad civil en medio de una guerra – tenía que salir del concejo porque no había terminado el colegio. El viejo jeque que tenía que salir protestó sin resultado, y luego dijo, desafiante, “tener un diploma no quiere decir que necesariamente uno tenga sabiduría.” Hay una moraleja aquí para todos: la educación, y el acceso a la educación no nos hace superiores a los que no la tienen; más bien, el acceso que ustedes y yo hemos tenido es un compromiso para hacer algo por el resto de la sociedad. Al inicio mencioné que las universidades son un reflejo de las sociedades. Mirémonos bien; ¿Es ésta la sociedad que queremos en EE.UU. o en Guatemala? Y si no, vamos a trabajar.
Muchas gracias.